Agrupa por eventos, generaciones o barrios, según te resulte más cómodo. Colocar pequeñas notas adhesivas en las fundas, jamás directamente sobre la foto, permite relacionar personas y lugares sin dañarlas. Cuando hay dudas, escribe lo que recuerdas: “tía Ana, tal vez 1968, patio de mosaico”. Esa información se puede verificar más tarde con otros familiares. Aunque no todo sea exacto, esas pistas suman capas de contexto que fortalecen el valor cultural y comunitario de tu colección.
Evita productos líquidos y paños abrasivos. Un suave pincel de pelo fino, aplicado con paciencia, suele ser suficiente para retirar polvo suelto de las superficies sin maltratar emulsiones antiguas. No intentes despegar fotografías pegadas con cola vieja; tráelas tal cual y evaluaremos la mejor forma de digitalizarlas. Si hay marcos, indícanos si pueden abrirse. Recuerda que la prioridad es no causar daño y conservar el carácter original, pues cada pequeño detalle registra la huella del tiempo y de tu familia.
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